Luego de su participación en los Juegos Olímpicos de Invierno, varios atletas de Estados Unidos comenzaron a vender artículos oficiales y equipamiento que recibieron durante la justa deportiva, generando ingresos que en algunos casos alcanzan miles de dólares.
De acuerdo con información publicada por Forbes México, entre los productos ofertados se encuentran chamarras, pantalones, uniformes de competencia y artículos exclusivos entregados por patrocinadores a los integrantes del equipo olímpico.
Uno de los casos que más llamó la atención en redes sociales es el de la snowboarder estadounidense Hahna Norman, quien anunció a través de TikTok la venta de parte de su indumentaria, argumentando que los ingresos en su disciplina son limitados y que muchos atletas no perciben salarios significativos pese a competir al más alto nivel.
En el mercado de coleccionistas también han destacado otras ventas relevantes, como el traje de competencia de la patinadora neerlandesa Jutta Leerdam, ofertado por aproximadamente 9 mil dólares, así como jerseys utilizados en partidos oficiales de hockey, incluyendo uno del canadiense Connor McDavid, que alcanzó cifras cercanas a los 65 mil dólares.
La práctica ha abierto debate sobre si es adecuado que los deportistas comercialicen artículos oficiales de los Juegos, aunque también ha puesto sobre la mesa la realidad económica que enfrentan muchos atletas fuera del podio.
Mientras tanto, el interés de coleccionistas y aficionados confirma que los recuerdos olímpicos no solo tienen valor simbólico, sino también un importante atractivo comercial.
